JORGE MIYAGUI

A R T E   T O T A L

TEXTOS

Resistencias Creativas

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Resistencias Creativas y estrategias del espacio autónomo 

En noviembre del 2007 se realizó en Lima, dentro del II Foro de Democratización Global el encuentro de arte llamado “Resistencias Creativas” [1] en el Centro Cultural de 
la Universidad San Marcos.  Una muestra de artes visuales, proyecciones de vídeo, intervenciones del espacio público, conversatorios y un concierto fueron sus actividades principales y convocaron a un alto número de asistentes.  Quisiera aportar algunas ideas sobre la relación entre el arte y las nuevas formas de hacer política a partir de los debates generados en los conversatorios planteados y a partir de las demás actividades presentadas, que fueron resultados de un proceso colectivo de acción y reflexión entre distint@s trabajadores del arte y la cultura con plataforma crítica que actúan en nuestro medio. 
 


La realidad manda: ausencias y latencias 

Muchas veces, al compartir con gente mayor hemos oído hablar de esas grandes asambleas de artistas para formar un frente, donde cada quien representaba a una organización política, donde se discutía y se votaba el carácter de la sociedad. Hoy algo así sería casi imposible, los sentidos comunes han sido ganados por la derecha y existe una hegemonía del modelo de civilización capitalista basado en la codicia, la competencia, en la desigualdad, en la abstención frente a realidades injustas. La escena local en el panorama de las artes visuales no es ajena a este contexto: 

- La crisis de la representación política hace que en la actualidad la idea de un artista-militante sea casi inexistente, a lo mucho se nos presenta al artista-activista como aquel quien desde la plataforma de su producción artística genera dinámicas y lógicas de comunicación social, participando en espacios alternativos frente a lo más institucional, generalmente hegemonizado por los sectores dominantes. La idea de un artista-militante implica el asumir un proyecto político mayor al del activismo y a la realización de eventos, un horizonte colectivo más allá de la especificidad de las artes y sus capacidades transformadoras, con voluntad de poder y dispuesto a disputar ideológicamente sentidos en la sociedad. 

- La carencia de teorías críticas sobre los productos culturales, la distribución y el consumo de los mismos, hace que la relación entre arte y política sea asumida a nivel de panfleto: La idea del “arte como instrumento de lucha” es un ejemplo de la mirada reduccionista reproducida en muchos espacios del quehacer político  tradicional supuestamente progresista, que no toma en cuenta las múltiples dimensiones humanas que puede tocar una obra de arte. Plantear el arte solamente como “instrumento de lucha” es caer en la mirada bipolar y maniquea del censor que decide que es políticamente correcto y que no, además de reproducir conservadoramente la centralidad del análisis en el producto y su “mensaje”, invisibilizando las dinámicas y posibilidades de la distribución y el consumo de dicho producto, es decir, los procesos socio-económicos del sistema artístico, en donde también se disputan sentidos y en donde se juega concretamente “lo político” (léase la dimensión política de las manifestaciones culturales). 

- Tenemos una institucionalidad artística excluyente que reproduce el discurso racista de los sectores dominantes al no legitimizar por igual las producciones del arte académico, del arte popular y de las contraculturas urbanas de un país multilingüe y pluricultural. 

- El colonialismo y su incidencia en los sentidos comunes producen mecanismos y dinámicas de dominación cultural tales como: (1) la exportación de una idea de arte contemporáneo europeo o anglosajón y su implantación en nuestra realidad sin ninguna reflexión crítica, simplemente como exploración formal o estilística.  (2) el paradigma de lo exitoso es regulado por las estructuras de poder: la legitimidad y el éxito dependen de la inserción en el mercado, los medios de prensa o la escena internacional de los centros, reconociéndonos en este ordenamiento como periferias. 

- A pesar del diagnóstico anterior han surgido en los últimos años distintos actores con una diversidad de procesos: colectivos, foros, festivales, centros culturales, etc.[2] quienes, desde sus propias especificidades y desde trabajos concretos han sabido crear y mantener una escena alternativa y autónoma en donde se produce, distribuye y consume arte con una lógica distinta a la del mercado que convierte el consumo cultural en signo de distinción social y privilegio de pocos. De lograr una articulación mayor de estos actores y procesos se garantizaría la rotación de públicos y de artistas en función a construir una nueva institucionalidad artística (demanda del tercer congreso de las artes)[3]: nuevos espacios, nuevos medios de legitimidad, nuevos medios de difusión, nuevas teorías, nuevos mercados, etc. A la suma de estos espacios, actores y procesos, así como a sus articulaciones los denominaré “espacio autónomo” por ser a mi parecer, la autogestión y la autonomía dos de sus características fundamentales. 

 


Lo propio y lo nuestro 

Para pensar el arte en función de un proyecto emancipatorio debemos desmarcarnos de lógicas maniqueas (bipolaridad) y entender las complejidades del arte como un sistema cultural, que como todo sistema de producción humana, se basa en productos y en los circuitos, mecanismos y procesos que generan su circulación en la sociedad, además de una disputa simbólica por la legitimidad. 

En tanto sistema de producción el arte tiene una especificidad propia y desde lo emancipatorio una agenda propia que no debería ser subordinada a otras agendas de lucha igualmente válidas, condición coherente con la idea de un sujeto múltiple y diverso de las nuevas teorías anticapitalistas, contrario a la idea de un sujeto predeterminado (proletariado) de la izquierda tradicional.  En ese sentido nos ayudaría al enfoque de las reflexiones, sistematizaciones, acciones y debates el ubicar claramente dos frentes de acción política desde una plataforma flexible de lo que se puede entender como arte crítico o arte alternativo, compuesta por la diversidad de actores y procesos antes mencionados. Es decir, el espacio autónomo se pueden ubicar en la intersección estos dos frentes de acción y disputa política: uno frente a las demandas de una nueva institucionalidad artística en donde se debería disputar un reconocimiento y una legitimidad propia, en diálogo y negociación con las instituciones oficiales y con las políticas (casi inexistentes) de un Estado excluyente y otro frente, de cara a un horizonte mayor de transformación social en donde dicho campo se constituye como plataforma para la disputa simbólica, ya que por su condición propia, el arte puede detonar aspectos ideológicos en los seres humanos, articulando sus demandas a otras demandas, dialogando su agenda con otras agendas. 



1.- La agenda propia: Nueva Institucionalidad en una Sociedad Democrática 

Insumos importantes para debatir una agenda propia lo constituyen las 7 conclusiones del Tercer Congreso de las Artes[4], espacio que reunió a distintos trabajadores del arte de distintas disciplinas para pensar junt@s alternativas al panorama cultural local.  Algunas de las principales ideas allí presentadas fueron que las demandas por ciudadanía y reconocimiento de la diversidad cultural que nos componen como país pluricultural y multilingüe deberían traducirse en políticas culturales y en instituciones que las apliquen. Así como  que deberían procesarse las demandas por democratizar el conocimiento, el acceso igualitario a la información para el consumo de productos culturales. 

Para consolidar una nueva institucionalidad en consonancia con un proyecto radicalmente democrático es necesario procesar el tema de conflicto aún no resuelto entre los distintos actores del espacio autónomo, a pesar de tener muchos puntos de agenda consensuados y que tiene que ver con las diferencias estratégicas en el grado de negociación que se pueden asumir con los espacios políticos institucionalizados y sobretodo frente al estado. A mi parecer el reto es lograr un punto medio, o varios puntos medios que nos permitan la acción transformadora lejos de la lógica identitaria que busca salvaguardar la imagen de pureza revolucionaria y que se niega a cualquier negociación con las instancias de política representativa a costa de tener poca incidencia en lo social y lejos a su vez de la apuesta exclusiva por una incidencia en las instancias institucionales de decisión sin un diálogo con las movidas culturales concretas, sus espacios y sus demandas o en el peor de los casos, minimizando en vez de potenciar el aspecto transformador de sus apuestas.  



2.-  Articulación  de las Agendas en un proyecto emancipatorio 

El espacio autónomo también es un espacio de disputa simbólica e ideológica, sin embargo frente a la carencia  de organizaciones políticas con interés o capacidad para incidir en este terreno (ausencia de artistas militantes), tenemos que la labor de sistematizar, teorizar y fortalecer la movida, la vienen realizando escasamente colectivos, artistas independientes, ongs, activistas, etc. Esto en la práctica se traduce en que sea muy fácil encontrar objetivos comunes a trabajar y espacios de articulación a pesar de las diferencias ideológicas. Así se viene constituyendo una plataforma en donde el arte-activismo dialoga con otras agendas de lucha, no sólo subordinándose a ellas sino reclamando un espacio propio. 

Si bien el potencial político del arte y sus procesos se ubica en el campo de lo simbólico y su estrategia: detonar aspectos ideológicos en el ser humano, también reside en la existencia de un campo alternativo con lógicas y dinámicas distintas a las que impone el patrón de poder y en donde se posibilita  esta articulación de agendas: el arte crítico con el feminismo, con la diversidad sexual, con los movimientos ecologistas, con el movimiento indígena, etc. Es necesario pensar el arte más allá de sus productos, a partir de los procesos que puede generar y tener creatividad en la articulación de luchas, ser creativos para transformar una realidad que no es la misma a la de ayer y que nos exige nuevas formas de hacer y de pensar. Las relaciones horizontales y democráticas entre el espacio autónomo y el horizonte de liberación mayor no se agotan en unas cuantas ideas ni en estrategias permanentes, posiblemente hay que irlas variando y reformulando a cada instante, en una suerte de dinámica ensayo-error, acción-reflexión. Es lo que podemos llamar buscar una nueva radicalidad, que implique de-construir el discurso de la dominación allí donde se instituye, allí donde nos jugamos la emancipación: o sea en todos los ámbitos de existencia social. 

Septiembre 2008 
Jorge Miyagui 

Curador “Resistencias Creativas” 


Anexo 1: Nota de prensa Resistencias Creativas. 


“RESISTENCIAS CREATIVAS: visibilizando la disidencia” 
Acercamientos en torno al arte, la democracia y la transformación social 
(dentro del II Foro de Democratización Global) 
21, 22 y 23 de noviembre
Centro Cultural San Marcos Parque Universitario 


Organiza: PROGRAMA DEMOCRACIA Y TRANSFORMACIÓN GLOBAL
Más información: http://www.democraciaglobal.org 

Estas actividades en torno a la reflexión cuestionadora desde el arte acogen la mirada crítica de artistas peruanos contemporáneos en cuyas obras podemos apreciar una serie de interpelaciones desde las nuevas subjetividades, condicionadas por las distintas dinámicas y procesos sociales de resistencia por las que ha pasado el país en los últimos años. 

Existe en nuestra historia reciente del arte contemporáneo una vertiente que se puede llamar “crítica”, “alternativa” y/o “contracultural”, consolidada por experiencias concretas en donde el arte y la cultura han sido plataformas para la transformación social y para el desarrollo de una comunidad. Generalmente han salido de los circuitos oficiales de distribución de arte, entendiendo la dinámica cultural no sólo a partir de sus productos sino de los procesos que pueden generar. 

L@s artistas que participan en esta muestra han estado comprometidos en este tipo de experiencias alternativas y contraculturales (Foro de 
la Cultura Solidaria , Centro Cultural El Averno, Festival Arte sin Argollas, Fiteca, etc.) y en sus obras podemos leer la intersección de todos esos distintos ámbitos de coexistencia, desde los más privados e íntimos, hasta los más públicos y sociales. 

Se trata de generar un espacio plural e interdisciplinario que acogerá a artistas de formación académica, artistas de la contracultura urbana, artistas del graffiti, artistas artesanos. A través de estas distintas miradas podemos echar luces sobre la complejidad que nos compone y nos relaciona con el mundo: las maneras creativas como resistimos, desde el espacio de la memoria, de la cultura popular, del género, desde toda construcción democrática. 

Jorge Alberto Miyagui Oshiro 
curador 


MUESTRA DE ARTES VISUALES: 

Teodoro Ramírez, Alfredo Márquez, Herbert Rodríguez, Wilder Ramos, Aurelio de 
la Guerra , Elio Martuccelli, Miguel Lescano, Jorge Miyagui, Alejandro Jaime, Movimiento Cultural La Nada , Julia Salinas, Julia Ortiz, Milton Miranda, Javier Vargas, Lalo Quiroz, Nancy Viza, Proyecto Monumenta, El Colectivo, SEF, Carlos Troncoso, Augusto Chávez, Orestes Bermúdez, Guillermo Quiroz. 

PROYECCIÓN DE VÍDEO: 

Poéticas Visuales de 
la Resistencia , Karen Bernedo, Milton Miranda, Javier Vargas, Christian Alarcón, Foro de la Cultura Solidaria , Colectivo Aguaitones, El Colectivo, DACP (selección Carlos Troncoso). 

INTERVENCIÓN DEL PATIO DE CIENCIAS:

Colectivo Ambre, Lalo Quiroz,  Karen Bernedo, Jorge Miyagui, Paloma Rosales, PDTG. 

MESAS DE DEBATE: CULTURA Y REINVENCIÓN POLÍTICA 

ARTE Y TRANSORMACIÓN SOCIAL – Viernes 23, 3:00-4:30
Lesbian Band (Argentina) 
Monica Carrillo (Perú) 
Cesar Ramos (Perú) 
Cesar Escuza (Perú) 

EDUCACIÓN POPULAR, COMUNICACIÓN ALTERNATIVA Y ARTE TRANSFORMADOR - Viernes 23, 5:00-6:30
Chalena Vásquez (Perú)
Paul Maquet - Comunicador (Perú)
Herbert Rodríguez (Perú) 

Anexo 2: 7 Conclusiones del 3er Congreso de las Artes. 

7 Conclusiones del 3er Congreso de las Artes 

1- Nuevo Paradigma de Construcción político-cultural: 
La Diversidad. En un contexto en donde se intenta imponer ideologías hegemónicas de orden capitalista, apostamos por que todas las manifestaciones culturales, formas de organización social, formas de vivir la afectividad y la sexualidad, etc. sean reconocidas al mismo nivel, con la misma importancia y en actitud de diálogo. Apostar por la democracia en una cultura de paz significa para nosotr@s valorar positivamente la diversidad que compone nuestra existencia social, reconocernos horizontalmente y generar procesos en donde de-construyamos las relaciones sociales de opresión, subordinación y exclusión.

2- Necesidad de Políticas Culturales. Este reconocimiento horizontal de la diversidad que nos compone como nación exige políticas públicas inclusivas por parte de nuestros representantes políticos y que recojan las iniciativas de la sociedad civil. En el tema cultural debemos exigir que nuestro Estado reconozca las distintas manifestaciones culturales que se gestan en todas las partes del territorio peruano, que las promueva, las impulse y tienda puentes para un diálogo enriquecedor que vaya construyendo el largo camino hacia un país en donde tod@s estemos incluíd@s. 

3- La apuesta por 
la Articulación y el Trabajo Conjunto. Creemos que existen en las distintas partes de nuestro país muchas experiencias interesantes, que por su carácter autogestionario, solidario y festivo, plantean una escena alternativa frente a las lógicas excluyentes que generalmente se encuentran en el espacio oficial de difusión artística. Es necesario apostar por una articulación de estos espacios para desarrollar mas su potencialidad, garantizando una rotación de trabajadores del arte y de públicos. El Foro de la Cultura Solidaria , El Fiteca y el Centro Cultural El Averno son buenos ejemplos de trabajo con la comunidad desde la plataforma del arte y la cultura, que deben ser fortalecidos. 

4- De-construcción de Toda Forma de Dominación: Espacios democráticos. Debemos seguir promoviendo la gesta de espacios plurales en donde el acceso a las producciones artísticas lleguen a los sectores amplios de la población. No restringirnos solamente a los espacios ya consolidados. Esta construcción se debe dar en una relación horizontal de mutuo aprendizaje y en donde los principios de democracia interna, horizontalidad, rotatividad e intinerancia estén garantizados. 

5- Acceso igualitario al conocimiento y Derecho a 
la Investigación Crítica. El conocimiento y la legitimidad teórica no pueden seguir siendo privilegios de pocos o adorno social de sectores favorecidos de la sociedad. Democratizar el arte no significa democratizar los productos artísticos (cuadros, obras teatrales, canciones, etc.) solamente, se trata también de democratizar los conocimientos necesarios para que dichos productos artísticos sean leídos y decodificados adecuadamente. Las actividades que generemos desde el arte deben estar acompañadas de espacios para la reflexión, la socialización y la construcción colectiva del conocimiento.

Necesitamos encaminarnos hacia una Teoría Social del Arte Peruano que nos permita entender la historia del arte según nuestros intereses como colectividad, a la luz de los procesos que hemos vivido en los últimos años.

6- Medios de comunicación y difusión: nuevas formas de legitimidad. La legitimidad de la escena alternativa no pasa por la prensa oficial que suele invisibilizar estas experiencias o en el mejor de los casos las presenta sin sus filos de criticidad. Actualmente las nuevas tecnologías nos permiten acceder a distintos medios de información y comunicación: la web, los blogs, los fanzines, las revistas, etc. Se deberían generar nuevos medios de este tipo para difundir nuestras experiencias y consolidar las que ya existen en una red.

7- Formación y educación: hacia una ciudadanía inclusiva. Para un consumo crítico del arte es necesario desarrollar la capacidad de contextualizar culturalmente el arte. La noción de ciudadanía debería ser integrada al perfil de un egresado de Escuela de Arte; la ciudadanía implica un individuo, autónomo e informado, que opina y participa de la vida pública. La necesidad de reformular las currículas y las políticas educativas es el primer paso para una nueva institución artística que esté en concordancia con principios de justicia social, democracia y diversidad cultural. 

Comisión Post-Congreso 

 

 

 


 

 

[1] Ver anexo 1.

[2] Reconociendo que se trata de una mirada parcial y seguramente con ausencias importantes se intentó convocar a lo más representativo de estos espacios culturales.

[3] Ver anexo 2.

[4] Ver anexo 2.